|
Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2005.
15/12/2005
APASIONADA POR LA INDIFERENCIAVa por una buena amiga, que ha sabido encontrar la palabra, la frase oportuna en este momento-crisis que me persigue estos días. Sin intentar desentrañar el origen de ese malestar que te atrapa un día, es universal: ¡qué bueno sería poder apasionarse por la indiferencia, no entrar a trapo de la indecencia, no darse por aludido ante lo obsceno, no venirse abajo por lo necio... pero no por dejadez, no por falta de consciencia, ni de conciencia, sólo por la pasión que te provoca dejarlo pasar indiferente! Gracias Eva, porque tantas veces es como si fueras yo. PARA AQUELLOS que OPINAN con RAZON que mi BLOG es ALGO SERIOTE...Como el drama y la comedia se tocan íntimamente, hoy me pido reirme un poco de mí misma. Adoro el agua, me relaja, me inspira profundamente el aislamiento en que te sumerges bajo ella. Y aún así, ¿lo que me cuesta reengancharme cada temporada que me propongo volver a nadar! Ayer lo conseguí, mochila a la espalda, bien equipada, gafas nuevas, gorro nuevo, conseguí entrar en el bañador viejo...ilusión intacta, las novatadas de cada vez: - Olvida los tacones, las camisas, las falditas... no caben en la taquilla. La próxima pasa por casa y desaloja el bolso y lo demás. - No olvides en cambio, la monedita para la taquilla o volverás a revestirte para subir a recepción a por cambios. - Las duchas de la piscina, por supuesto, agua a -10ºC. Remójate en el vestuario. - Si no calentamos o estiramos previamente, empezarán a quedarse tiesos uno a uno todos los dedos de los pies por tremendos tirones. - La espalda nunca ha sido tu modalidad, tragas agua, mucha agua, no frenas a tiempo (uy!), te tuerces, te chocas... - De 9 a 10 h. invaden la piscina las apasionadas del "aqua-aerobic", con su ritmo discotequero a todo tren. No hay quien relaje. - Ojo con la sauna, o semejante bajón de tensión no te lo sube ni un buen orujillo. Conclusión, adoro nadar, he invertido 2 horas de mi día en nadar 1.000 m. Mi cuerpo ni lo notará, pero y mi espíritu? Desconecté, de todo el día, desconecté en serio y ayer no era fácil. ¿Saben qué? Mañana repito.
22/12/2005
¿EXISTE la PROPIEDAD INTELECTUAL?No consigo decidirme, ¿tiene o no tiene dueño la cita "Venceréis pero no cenvenceréis"? En tanto que autor tuvo, Don Miguel de Unamuno, ¿debe pagarle sus derechos cualquier usuario futuro? ¿Puede apropiársela con cualquier intención? No pretendo posicionarme en la sempiterna y énésima polémica sobre la devolución o no de parte de los archivos de Salamanca a la Generalitat, aunque me resisto a desaprovechar la oportunidad para expresar mi asombro ante el comportamiento pueril de "esos locos bajitos intelectuales" que son los políticos, preocupados por dar cada día con aquel gesto capaz de "picar", cual imberbe adolescente, al adversario, y la indudable eficacia con la que lo resuelven. Ejemplos nos han sobrado esta semana... Pero mi interés es otro: ¿podemos ostentar algún título de propiedad sobre algún alumbramiento feliz de nuestro intelecto? Dado que hoy por hoy la autenticidad creativa ni siquiera es ya un valor, y son incluso más apreciadas las buenas copias o imitaciones, parece inevitable que toda buena creación intelectual sea aprovechada y reproducida infinitamente, porque, muy probablemente, una de sus mejores virtudes será su universalidad. Claro que, en mi opinión, deberían importar los fines, las intenciones, los beneficios derivados. Recuerdo la sospecha que acompañaba esas propuestas de la asignatura de Proyectos en la Escuela, de que el profesor de turno andaba falto de ideas para algún encargo propio y se servía de las más brillantes sugerencias o incluso soluciones completas de sus alumnos más aventajados. O el impuesto revolucionario que nos suponía vernos obligados a "donar" gratuitamente una copia del Proyecto Fin de Carrera a la misma Escuela, como condición "sine quanum" para obtener por fin tu título. Confío aún en ser capaz algún día de pronunciar esa frase con el suficiente calado para que, generaciones posteriores, embarcadas en circunstancias ajenas a mí, la consideren célebre. En dar con una fórmula química revolucionaria, que salve al mundo, voy desconfiando..
|